54 años del Operativo Cóndor, una fecha no muy recordada

Un 28 de septiembre, pero de 1966, la bandera nacional volvió a flamear en las Islas Malvinas.
Un grupo de jóvenes, de entre 20 y 30 años fueron los heroicos militantes que secuestraron un avión de Aerolíneas Argentinas y lo hicieron aterrizar en las Islas.
La nómina de los jóvenes que decidieron enarbolar la enseña patria en el suelo usurpado por los ingleses, es la siguiente: Dardo Cabo, Juan Carlos Rodríguez , Pedro Tursi, Aldo Omar Ramírez, Edgardo Salcedo; Ramón Sánchez; María Cristina Verrier, Edelmiro Navarro ; Andrés Castillo; Juan Carlos Bovo ; Víctor Chazarreta ; Pedro Bernardini ; Fernando Aguirre; Fernando Lizardo; Luis Caprara; Ricardo Ahe, Norberto Karasiewicz y Alejandro Giovenco. La mayoría de ellos eran trabajadores metalúrgicos y estudiantes. Junto a ellos, también viajó el dueño del diario Crónica, Héctor Ricardo García, a quienes algunos han señalado como el inversor del viaje a Malvinas. El objetivo de la acción, era hacer visible la causa Malvinas en plena dictadura de Juan Carlos Onganía
En la madrugada del 28, los jóvenes embarcaron en el vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas, que cubriría el trayecto Aeroparque-Río Gallegos, pudiendo pasar las armas que portaban, sin ser descubiertos.
Antes de llegar a destino, varios de ellos se dirigieron a la cabina del comandante y le indicaron que cambiara el rumbo. Ernesto García, comandante dela nave no tomó en serio la orden, hasta que vió las armas y dirigió el avión con rumbo 1-0-5, tal la indicación de los jóvenes.
El aterrizaje en Malvinas se produjo sobre una terreno en donde los isleños corrían carreras de caballos, a metros de tocar tierra, las ruedas del pesado avión quedaron clavadas en el piso.
El primero en tocar suelo malvinense fue Andrés Castillo, luego descendieron algunos de los jóvenes, que inmediatamente tomaron de rehenes a los lugareños que se habían acercado a ver que es lo que había pasado con el avión.
Se realizó una pequeña ceremonia en donde se enarbolaron banderas argentinas y se bautizó a la pista con el nombre de Antonio Rivero, el gaucho que protagonizara un alzamiento en Malvinas, cuando los ingleses la usurparon en 1833. Por supuesto se entonaron las estrofas del Himno Nacional.
A esa altura, llegaron los militares ingleses que custodiaban las islas y rodearon el avión. Los pasajeros fueron descendidos y alojados en viviendas particulares, mientras comenzaban las negociaciones.
El 29, después de pasar una noche en Malvinas, y con la intervención del cura católico Rodolfo Roel, el grupo se rindió pero no a los militares ingleses, sino a la tripulación del avión.
En Buenos Aires la noticia ya había ganado los medios periodísticos, y el presidente de facto, Juan Caros Onganía trataba de “piratas” a los jóvenes que izaron la bandera en Malvinas.
El 3 de octubre, los 18 jóvenes llegaron a Ushuaia, donde fueron procesados por privación de la libertad y tenencia de armas de guerra. A quienes la “Justicia” sindicó como cabecillas, Cabo, Giovenco y Rodriguez pasaron algo más de 3 años en la cárcel, los demás alrededor de nueve meses
Ituzaingó

No muchos recuerdan esta historia, que lamentablemente va quedando en el olvido. En el distrito de Ituzaingó, en el oeste del conurbano, se ha levantado un monumento en homenaje a los integrantes de Operativo Cóndor, en una de sus plazas centrales. El Concejo Deliberante, años atrás realizó una sesión especial en donde se homenajeo a quienes llevaron adelante el acto de soberanía y una calle del distrito, lleva el nombre de Dardo Cabo.
