Morón: catorce años de prisión por intento de femicidio

Las crónicas policiales de los grandes medios siempre se hacen eco de los femicidios o de los intentos de femicidios, pero son pocos, por no decir casi ninguno, los que se ocupan de mostrar que es lo que pasa, cuando la investigación policial y judicial llega a su fin.

En esta nota, le vamos a contar los resuelto por los Jueces miembros del Tribunal en lo Criminal nº 1 del Departamento Judicial Morón, Doctores Mariana Maldonado, Claudio José Chaminade y Juan Carlos Uboldi.

Ellos fueron los encargados de impartir justicia sobre los hechos en donde estuvo involucrado Marcelo Luciano Fernández, de 37 años de edad y su ex pareja, Marcela Antonia Ortíz.

Según las crónicas policiales y de acuerdo a lo asentado en la causa, el 31 de marzo del 2018, cerca de las 6,30 de la mañana, Marcelo Fernández ingresó al departamento ubicado en el complejo Carlos Gardel, en El Palomar, Partido de Morón, ubicado en el monoblock 1, acceso 4, piso 2, Dpto I, donde vivía su ex pareja Marcela Ortíz.

La damnificada había mantenido una relación de pareja bastante complicada, padeciendo durante la misma varios hechos de violencia, muchos de los cuales nunca fueron denunciados. Producto de esa relación, la pareja tuvo una niña, que en la actualidad tiene 14 años. La violencia, psicológica y física que Fernández ejercía sobre Ortíz, motivó que esta última decidiera poner fin a la relación, y le exigiera que se fuera del departamento.

Asi dadas las cosas, y con la pareja separa, ese 31 de marzo, Fernández entró en el departamento de su ex pareja, se dirigió a la habitación de ella, que se encontraba semidormida, boca abajo sobre la cama, y sin mediar palabra comenzó a golpearla.

Marcela reaccionó ante el primer golpe y en su declaración durante el juicio dijo haber quedado “atontada” ante el primer golpe y que le dijo a su ex “que haces que está la nena”. La frase de Marcela no pareció intimidar a su atacante que la arrastró de la cama, comenzó a golpearla y tras sacar de su pantalón un cuchillo comenzó a darle puntadas con el mismo.

Los gritos de Marcela alertaron a la hija de esta, Damaris Marcela Moreno, quien se interpuso entre el atacante y su madre. Entre las dos, lograron que Fernández se fuera del departamento, quedando Marcela con varios golpes y cortes en su cuerpo.

En su testimonio, Marcela contó que incluso había sufrido violencia de género estando embarazada y aún pocos días después de haber dado a luz. En una de esas peleas, Fernández, según los dichos de Marcela, le rompió la nariz de una piña.

En su alegato, el fiscal sostuvo que  Fernández, al declarar ante el Tribunalintentó desligar su responsabilidad echando culpas a la víctima, siendo que Ortíz fue sincera al momento de manifestar sus sentimientos. Este resulta ser un claro ejemplo de lo que vive una mujer víctima de violencia de género, como así también se observó como es el comportamiento de los victimarios en estos casos. Los momentos de violencia fueron creciendo a medida que transcurría el tiempo, hasta que desencadenaron en el hecho de la madrugada del 31 de marzo de 2.018. Teniendo en cuenta la metodología utilizada por el imputado, muestran a las claras cual era su intención. Que no se condice con lo declarado por el imputado en aquel momento y hoy durante la audiencia. Queda claro que el resultado final perseguido por Fernández era matar, y ello surge de los testimonios de su hija.”

En los fundamentos del fallo, el Dr Claudio Chaminade sostuvo, entre otras cosas que “Fernandez es el ejemplo de manual del violento y así lo demostró con sus actos extremos, no quedando duda alguna en mi conciencia que se debe dictar un veredicto condenatorio a su respecto.”

Con los testimonios y pruebas aportadas por diferentes testigos, los magistrados no dudaron en considerar a Marcelo Fernández autor del delito de Homicidio Agravado por ser la víctima mujer y mediar violencia de género en grado de tentativa previsto y reprimido en los arts. 42, 44, 80 inc. 11 del Código Penal, aplicándole una pena de 14 años de prisión

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