Liliana López Foresi: “Las bulas de Magnetto no prescriben”

Mañana, domingo 7 de junio, se conmemora el día del Periodista, en momentos de una convulsión en los medios, en donde la mayoría de los periodistas y comunicadores están más preocupados por la realidad de las empresas para las que trabajan que por la información propiamente dicha.
La revolución tecnológica y el avance de las redes sociales, ha permitido una nueva comunicación, más espontánea, más rápida, pero a veces (muchas) no real. Asi, en pocos minutos un falsa noticia es viralizada por millones de usuarios de las redes sociales que no se toman unos segundos en chequear la información. Ahora bien, por qué deberían ellos chequearla, si los que estudiaron y están al frente de los medios son las que las difunden y no se hacen cargo?
Nada importa, salvo instalar la mentira para perjudicar al circunstancial rival.
Atrás quedaron aquellos periodistas que se comprometían con la información, que se comprometían con la verdadera libertad de prensa, esa que te permite decir lo que ves y lo que pensas, más allá del medio para el que trabajes.
Referente de esa generación de periodistas, que cada vez están menos en los medios, es Liliana López Foresi, que fue eyectada de conducción del noticiero de Canal 13, en la década de los 90, tras el vil acuerdo entre Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magnetto y el por entonces Presidente Carlos Menem.
Liliana López Foresi contó parte de su historia en los medios en el programa Estación Ituzaingó, (FM89.3) que se emite por la Radio Pública del Oeste.
Contó que comenzó su carrera de locutora en el Iser mientras estudiaba derecho y su primera intervención, fue en Radio El Mundo. Luego llegó al viejo Canal 7, donde “me hicieron una prueba, me la hizo Portillo, que era un prócer del periodismo, y la puso al aire sin avisarme. Seis eternos minutos al aire, lo que yo pensé que era una prueba lo puso en el noticiero central, y me marco al aire lo que había hecho bien y lo que había hecho mal. Fue una gran clase”.
Ahí comenzó una larga carrera, que alternó con trabajos en los medios públicos y privados, y según Liliana “no encontré diferencias” entre ellos, “quizá será por mi propia personalidad”.
“Pero hasta el momento que tuve problemas concretos y reales, siempre fui yo la que se fue de los medios. Empecé en el 74, asi que el 76 me fui y empezó un peregrinar para usar más la locución que el periodismo, que fue lo que me salvo, porque me dedique más a los programas culturales, a los programas de tango” agregó.
Consultada por su visión del periodismo actual, Liliana reflexionó “Hoy veo el periodismo decadente. Hace años ya, no es de ahora, igual con algunas esperanzas. Esta generalización vale porque sino no nos podríamos comunicar, cuando te dicen que no generalices, no podríamos hablar. Por supuesto que hay excepciones, eso es lo que confirma la regla. Yo siempre me refiero a los que puedo considerar colegas, o a los que están empezando a ejercer el periodismo cuando puedo hablar bien de ellos, sino me mantengo en silencio”
“La decadencia –continuó- se la atribuyo a la complicidad con algunos gobiernos, a la enorme laxitud ética que tiene nuestro periodismo e incluso la responsabilidad de muchos de ellos que son docentes y vienen largando desde hace décadas, camadas de chicos y chicas, y algunos no tan chicos y cada vez con menos información. A veces con buena fe, porque ellos mismo no tienen la información, porque estamos hablando de docentes relativamente jóvenes, de 40 a 50 años. Con algunas excepciones que me resultan tan gratas, con algunos periodistas jóvenes que me gustan mucho, y algunos de mi generación, lo demás es muy decadente. Por conservar el trabajo, uno lo puede comprender, el miedo se comprende, en tanto y en cuanto después no se hagan los héroes. El argumento es yo tengo familia, como si yo no la hubiera tenido, y los únicos perjudicados fuimos mi hijo y yo. Mi hijo se merece un altar en el podio de los héroes, porque era muy chiquito y las amenazas, siete años después, fueron contra él y paso su pubertad con custodia policial y eso no se los perdono” agregó.
Como decía al comienzo de la nota, Liliana López Foresi fue alejada de los medios tras el acuerdo Noble-Magneto-Menem “las bulas de Magnetto no prescriben” dijo Liliana en la entrevista y recordó que “Yo no quiero hablar de la censura, pero tuve que volver ha hablar, porque de buena fe vos lo traes a colación y hay un montón de oyentes a los que les tenés que actualizar una información que los restos de los medios han silenciado”.
Fueron la mayoría de los medios de aquel entonces que callaron el acto de censura al que se vio expuesta Liliana, y aun hoy lo siguen haciendo.
